Mensaje Cierre de las Rosas

Sobrellevar la pérdida de un ser amado es uno de las experiencias más difíciles y estresantes de la vida. Es bien sabido que este proceso implica pasar por el inicial impacto emocional, luego vencer la negación, enojo, tristeza o inclusive depresión hasta finalmente lograr cierto tipo de aceptación. Cada una de estas etapas de inquietud emocional varía en duración e intensidad. Perder a alguien con quien hemos tenido profundos vínculos puede ocasionar una desesperanza tal que nos lleve a sentirnos en un pozo sin fondo del que escapar se nos hace imposible porque la muerte nos parece algo definitivo.

La Dra. Elizabeth Kübler-Ross, mencionaba “Estamos volviendo de la era del materialismo hacia la era de la espiritualidad. Hay algunas experiencias místicas que nos ayudan a comprender que la muerte es sólo una transición, y también, a entender el verdadero propósito de la vida. La vida física es una escuela, donde venimos a aprender, a dar y a recibir.
La muerte es el examen final de nuestra graduación. Usted tiene que saber eso. Una vez que lo sepa tiene que creerlo. No basta con que lo sepan.”

Por otra parte podemos decir que la muerte forma parte de nosotros y en lugar de un enemigo, es un aliado. El poder aceptarla como una parte nuestro camino que puede revolucionar la fuerza de amar más intensamente, de hacer el bien a los demás y de saber que cada día que estoy en esta vida es irrepetible, que cada momento no volverá nunca atrás y que cada suspiro debe de estar lleno de esfuerzo y ganas de disfrutar de todo aquello que tengo, de sobrellevar inclusive el sufrimiento de un momento difícil sabiendo que con esta fuerza podré superarlo y trascender al dolor.

Por lo que este evento es una homenaje a todos ustedes, a sus seres queridos que no están ya con nosotros y a ustedes familias que cuidaron con tanto amor a sus pacientes, gracias por darnos la oportunidad de acompañarlos en este proceso.

Esto no es más que un paso a un lugar mejor con este pequeño relato lo podemos ejemplificar:

En el fondo de un viejo estanque vivía un grupo de larvas que no comprendían por qué cuando alguna de ellas ascendía por los largos tallos de lirio hasta la superficie del agua, nunca más volvía a descender donde ellas estaban. Se prometieron una a otra que la próxima de ellas que subiera hasta la superficie, volvería para decirles a las demás lo que había ocurrido. Poco después, una de dichas larvas sintió un deseo irresistible de ascender hasta la superficie.

Comenzó a caminar hacia arriba por uno de los finos tallos verticales y cuando finalmente estuvo fuera se puso a descansar sobre una hoja de lirio. Entonces experimentó una trasformación magnífica que la convirtió en una hermosa libélula con unas alas bellísimas. Trató de cumplir su promesa, pero fue en vano. Volando de un extremo al otro de la charca podía ver a sus amigas sobre el fondo. Entonces comprendió que incluso si ellas a su vez hubieran podido verla, nunca habrían reconocido en esta criatura radiante a una de sus compañeras.
 
“El hecho de que después de esa trasformación que llamamos muerte no podamos ver a nuestros amigos ni comunicarnos con ellos, no significa que hayan dejado de existir".
 
Gracias nuevamente por estar el día de hoy aquí y reitero nuestro compromiso de apoyo en coordinación con mi equipo de trabajo el de acompañar a pacientes y familia en estos momentos de cambio y transición.

A T E N T A M E N T E
“Sufragio efectivo, no reelección”
“2014 Año del Bicentenario de la Promulgación
de la Constitución de Apatzingan”

DRA. MARIA SANDRA CARDENAS SHERMAN
DIRECTORA
INSTITUTO JALISCIENSE DE ALIVIO AL DOLOR Y CUIDADOS PALIATIVOS